Messi: ¿Todo permitido? Anécdota aeronáutica

29.06.2026
Gulfstream V Aeropuerto Intnl' de Rosario/ Créditos: Christian Carollo
Gulfstream V Aeropuerto Intnl' de Rosario/ Créditos: Christian Carollo

Corría el año 2020, estaba aterrizado en el aeropuerto de Rosario. Era de noche. A lo lejos, pero no tanto, la cola inequívoca del número 10 en el Gulfstream V. Sí, el avión de Messi. El que tiene escrito su nombre, el de Antonella y el de sus tres hijos en la escalera. Era la primera vez que lo veía. Me lo quedé mirando, admirándolo. Como si el mismísimo diez estuviera ahí dentro, o saludando desde la escalerita. Pero no, el avión estaba vacío, posiblemente a la espera. Unos 20' después, vi abrirse un portón del aeropuerto internacional, y entrar una camioneta BMW. ¿Qué hacía entrando un vehículo particular a la plataforma? Sólo entran vehículos oficiales, circulan únicamente vehículos aeroportuarios. La camioneta BMW negra comenzó a circular, a velocidad media y encarar hacia el extremo norte de la plataforma. El destino inequívoco parecía ser el avión del 10. Estacionó frente a la escalera del avión. Se abrieron las puertas del vehículo y bajaron algunos pasajeros, pocos. Desde mi distancia no lograba divisar bien sus caras. Pero uno de ellos era el mismísimo Leo; lo advertí. Sentí adrenalina, satisfacción. Pero después me hice una pregunta. En los años que llevo de aviación, que son muchos, nunca vi llegar un vehículo particular (que no sea del aeropuerto) hasta los pies del avión. Era sin dudas una concesión especial para el mejor jugador del mundo. La pregunta que se me vino rápido a la cabeza fue ¿Está bien que llegue hasta su propio avión en su vehículo como nadie hace? Ser el 1, ser el mejor, ¿hace natural un beneficio o privilegio de esa magnitud? ¿Está bien o está mal?

¿Hay normas tácitas, no escritas, autorizaciones especiales para las figuras de ese calibre?

¿Son terrenales o de otro mundo?

Sí, ya sé, nos da y nos dio un montón de alegrías. El mundial 2022 en Quatar. Nos sacó el maleficio de 36 años sin ser campeones. Es el máximo goleador antes de jugar los dieciséis avos de final en el mundial de EE. UU. Pero ¿Cuántos Messi hay en la medicina y quizás salvaron tu vida o la mía? ¿Cuántos científicos o humanistas explorando o salvando la raza humana? Y hacen colas, filas como todos. Es más, ni si quiera son conocidos o se los reconoce. Nadie sabe sus nombres. Como quienes investigaban las vacunas o antídotos contra el COVID, y brillaban desde las sombras. Leo con 550.000.000 de seguidores en IG es después de Cristiano Ronaldo quizás la figura más convocante y reconocida en el planeta tierra. ¿Somos todos iguales, o hay normas o reglas Messi, por ser quién es?

¿Qué está bien o qué está mal? Esa es la pregunta.

¿Le permitimos todo a nuestros ídolos? Los tratamos como si fueran de otro mundo. Hasta decimos que Leo es de otro mundo, como el barrilete cósmico que inmortalizó Víctor Hugo Morales en México '86 con el 'Diego'.

Conrado Stol, lo analizó y lo sostuvo. Es su coordinación motora la que lo hace diferente. Si lo dice un médico neurólogo prestigioso, mediático e 'influencer', quién anticipó el uso de los barbijos en pandemia, le creo.

¿Sería quizás mejor hacerlos sentir más normales? Ser parte de la población mundial. ¿Dejar de mirarlo o admirarlo por cuanta cosa hace? Seguramente lo dejaríamos vivir mejor.

Te reto: Si se cruza por tu lado, no le pidas una foto, una firma, o la camiseta. Dejalo ser. Vas a poner tu granito de arena para que encuentre mayor felicidad.

Michael Jackson, cerró un supermercado y lo llenó de familiares, amigos y extras, para sentirse normal. Dejemos a Leo ser como nosotros, más allá de sus habilidades extraordinarias. Dejémoslo ser.

¡Vos decidís!

Eso sí, va un pedido: "Leo, sacanos campeones una vez más" Por favor te lo pido. Danos la cuarta estrella en la camiseta. Si así sucede, te abro yo los portones en Rosario, para que entres con tu camioneta y vayas directamente a la escalera de tu avión; como nunca nadie lo hace…

Christian Carollo

@elpilotqueescribe 

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